divendres, 9 de setembre de 2011

"Lo que pensamos varía nuestra biología", Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular



Podemos cambiar. No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

La Vanguardia // Imma Sanchís // 09 de Septiembre de 2011

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.
Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?
Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz...
Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...

¿La creencia?
Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?
Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?
La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?
Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Fuente: 

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110909/54213913374/lo-que-pensamos-varia-nuestra-biologia.html


divendres, 2 de setembre de 2011

Perception of Facial Expressions Differs Across Cultures

Differences could cause cross-cultural misunderstandings, study finds

WASHINGTON—Facial expressions have been called the “universal language of emotion,” but people from different cultures perceive happy, sad or angry facial expressions in unique ways, according to new research published by the American Psychological Association.
“By conducting this study, we hoped to show that people from different cultures think about facial expressions in different ways,” said lead researcher Rachael E. Jack, PhD, of the University of Glasgow. “East Asians and Western Caucasians differ in terms of the features they think constitute an angry face or a happy face.”
The study, which was part of Jack’s doctoral thesis, was published online in APA’s Journal of Experimental Psychology: General®. Jack is a post-doctoral research assistant, and the study was co-authored by Philippe Schyns, PhD, director of the Institute of Neuroscience and Psychology at the University of Glasgow, and Roberto Caldara, PhD, a psychology professor at the University of Fribourg in Switzerland.

Some prior research has supported the notion that facial expressions are a hard-wired human behavior with evolutionary origins, so facial expressions wouldn’t differ across cultures. But this study challenges that theory and used statistical image processing techniques to examine how study participants perceived facial expressions through their own mental representations.
“A mental representation of a facial expression is the image we see in our ‘mind's eye’ when we think about what a fearful or happy face looks like,” Jack said. “Mental representations are shaped by our past experiences and help us know what to expect when we are interpreting facial expressions.”
Fifteen Chinese people and 15 Caucasians living in Glasgow took part in the study. They viewed emotion-neutral faces that were randomly altered on a computer screen and then categorized the facial expressions as happy, sad, surprised, fearful, disgusted or angry. The responses allowed researchers to identify the expressive facial features that participants associated with each emotion.

The study found that the Chinese participants relied on the eyes more to represent facial expressions, while Western Caucasians relied on the eyebrows and mouth. Those cultural distinctions could lead to missed cues or misinterpreted signals about emotions during cross-cultural communications, the study reported.
“Our findings highlight the importance of understanding cultural differences in communication, which is particularly relevant in our increasingly connected world,” Jack said. “We hope that our work will facilitate clearer channels of communication between diverse cultures and help promote the understanding of cultural differences within society.”


Above: An illustration from the study reveals the difference between how Western Caucasians (WC) and East Asians (EA) perceive the six basic facial expressions of emotion.

Article: “Internal Representations Reveal Cultural Diversity in Expectations of Facial Expressions of Emotion,” Rachael E. Jack, Roberto Caldara and Philippe G. Schyns, PhDs; University of Glasgow; Journal of Experimental Psychology: General; Vol. 141, No. 1.
Dr. Jack can be contacted by email or at 011 44 (0)7801 374 251.

The American Psychological Association, in Washington, D.C., is the largest scientific and professional organization representing psychology in the United States and is the world's largest association of psychologists. APA's membership includes more than 154,000 researchers, educators, clinicians, consultants and students. Through its divisions in 54 subfields of psychology and affiliations with 60 state, territorial and Canadian provincial associations, APA works to advance psychology as a science, as a profession and as a means of promoting health, education and human welfare.


Source:
http://www.apa.org/news/press/releases/2011/09/facial-expressions.aspx


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La interpretación de las expresiones faciales es diferente en cada cultura

Se cree que las expresiones faciales constituyen un lenguaje universal de las emociones, pero un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Glasgow revela que las personas de diversas culturas perciben de manera distinta dichas expresiones.

La investigación ha demostrado, por ejemplo, que los asiáticos del este y los caucásicos occidentales perciben de manera diferente una cara de enfado o una expresión de felicidad.

En el estudio se usaron técnicas de procesamiento estadístico de imágenes para analizar cómo construían los diversos participantes, 15 chinos y 15 individuos caucásicos residentes en Glasgow, sus propias representaciones mentales (imágenes que cada uno ve en su mente al mirar a alguien) sobre determinadas expresiones faciales.

Además, a los voluntarios se les mostraron rostros con diversas expresiones, y se les pidió que los relacionaran con emociones.

De esta manera, se constató que los participantes chinos se fijaban más en los ojos para interpretar las emociones reflejadas por las caras, mientras que los caucásicos se fijaban más en las bocas y en las cejas.

Según los científicos, todas estas diferencias pueden producir malas interpretaciones de las señales emocionales, en las comunicaciones interculturales. Conocerlas resulta importante por tanto para facilitar las relaciones entre individuos de culturas distintas.



Fuente:
http://www.tendencias21.net/notes/La-interpretacion-de-las-expresiones-faciales-es-diferente-en-cada-cultura_b3256740.html